Al Colegio de Diseñadores de Interior de Galicia: 'Lo siento'

Colegio Oficial de Decoradores y Diseñadores de Interior de Galicia (CODDIG)Escribo este artículo por «recomendación» del Colegio Oficial de Decoradores y Diseñadores de Interior de Galicia. Sirva el mismo para trasladar mis disculpas «al Colegio, Colegiados, Junta de Gobierno y empleados», y, en general, a todo aquel que pudiera haberse sentido ofendido por mis opiniones y comentarios en el artículo titulado «Decorador no, diseñador de interiores». Texto que, según el propio Colegio, pudiera ser constitutivo de «falta muy grave del Art. 57 de los Estatutos en sus puntos b), c) y f); pudiendo ser sancionados con suspensión del ejercicio de la profesión», y a partir de los cuales se me abre expediente disciplinario.

Aporto a continuación el mencionado Artículo 57 de los estatutos colegiales:

Art. 57º. Faltas muy graves.

Son faltas muy graves:

  • a) La prestación de servicios profesionales con incumplimiento de los requisitos especificados en el art. 11.
  • b) Los actos y omisiones que constituyan ofensa grave a la dignidad de la profesión o a las reglas éticas que la gobiernan.
  • c) El atentado contra la dignidad y honor de las personas que constituyen la Junta de Gobierno cuando actúen en el ejercicio de sus funciones y contra los demás compañeros con ocasión del ejercicio profesional.
  • d) La comisión de delitos dolosos, en cualquier grado de participación, como consecuencia del ejercicio de la profesión.
  • e) La realización de actividades, constitución de asociaciones pertenencia a éstas cuando tengan como fines o realicen funciones que sean propias de los Colegios o los interfieran de algún modo.
  • f) El encubrimiento del intrusismo profesional.
  • g) Cuando sobre el colegiado recayere condena en sentencia firme por hecho gravemente afrentoso.
  • h) La reiteración de quejas por parte del cliente ante el Colegio por la actuación profesional del decorador, siempre que éstas sean fundadas.
  • i) La reiteración de dos faltas graves en un mismo año.

Hasta este momento, desconocía el contenido del artículo 57 de los estatutos —craso error por mi parte—, y nunca pensé que expresar libremente una opinión sobre mi propia profesión, que conozco como el que más, pudiera ser constitutivo de «falta muy grave». No obstante, reconocí la falta y expresé mediante carta certificada dirigida al Colegio, tal como ellos me solicitaron, mi disposición para «zanjar cualquier tipo de conflicto». Queda claro que no fue suficiente.

Unos días después, recibo una nueva carta del Colegio en la que se dice que la Junta de Gobierno decide —para con mi persona— «darle la oportunidad de hablar para zanjar definitivamente el asunto como solicitaba. Se intentó tener esa reunión en dos ocasiones, se fijaron dos fechas, pero el Sr. Cotado se negó a asistir».

Repito, la finalidad de este texto es que sirva para trasladar mis disculpas al Colegio y a todo aquel que pudiera haberse sentido ofendido por el artículo o los comentarios. De verdad que no era mi intención, lo siento, no volverá a ocurrir. Lo único que pretendía era arrojar luz sobre un hecho, una situación, que confunde a la gente y no favorece en nada a la profesión.

Los hechos

No obstante, los hechos son los que son. Se han vertido sobre mi acusaciones falsas, sesgadas y pretenciosas. Por dignidad, profesional y personal, me veo en la obligación de aclarar y puntualizar alguna de las cuestiones que han provocado esta situación.

a) Iván Cotado NO encubre el intrusismo profesional

En mi opinión, este conflicto, y evidentemente esta acusación por parte del Colegio, se apoyan, en parte, en un hecho delictivo por parte de otro «compañero» diseñador de interiores, por llamarle de alguna manera, que plagió/copió uno de nuestros proyectos, por requerimiento de uno de nuestros clientes —por llamarle de alguna manera también.

Como el Colegio viene animando a todo colegiado a que denuncie este, y cualesquiera tipo de infracciones, nos pusimos en contacto con el abogado del Colegio para intentar perseguir el hecho y conseguir que, bien el cliente, bien el colegiado, nos indemnizasen con la sanción económica correspondiente.

Por si alguien no lo sabe, un proyecto de interiorismo, arquitectura, musical, de imagen corporativa… correctamente ejecutado, visado o registrado en el organismo competente, goza del derecho de propiedad intelectual; y este era un caso de libro, además, gestionado por parte del cliente con una torpe alevosía digna de la comedia cinematográfica más surrealista.

Finalmente, nuestro abogado, el abogado del Colegio, consiguió diligentemente que el cliente nos indemnizara con una cantidad inferior al 40% solicitado. Solicitud que no era ni más ni menos que el valor del proyecto original, es decir, el que se había plagiado.

Después de haber sido plagiados, ultrajados e infravalorados, recibimos con sorpresa una tasa colegial gravando la sanción económica percibida. Es decir, el Colegio de Decoradores y Diseñadores de Interior de Galicia pretendía cobrar una tasa por un proyecto que nunca realizamos. «Si hay intercambio económico, nosotros tenemos que cobrar, o, dicho de otra manera, si vosotros habéis pillado, nosotros también».

Aun sin estar de acuerdo, en aras de «zanjar el conflicto», decidimos abonar la tasa, y trasladamos al Colegio los datos del infractor, con nombre, apellidos, teléfonos de contacto, página web y documentos justificativos del hecho delictivo. Ha pasado tiempo, y es necesario decir que, a día de hoy, como parte directamente implicada, no he recibido noticia alguna de sanción, denuncia, apercibimiento o similar al infractor. En este sentido, me siento, además de ultrajado, indefenso y abandonado —permitidme la licencia, espero que se entienda.

Por tanto, rotundamente, nadie puede decir que Iván Cotado encubre el intrusismo profesional.

Pienso que es labor fundamental del Colegio perseguir este tipo de hechos. Dignificaría la institución y la profesión en sí. No es cuestión de «hacer de policías», sé que me han repetido en bastantes ocasiones que no es su función, pero solo dando un paseo alrededor de la sede del Colegio en Coruña, encontrarán unos cuantos carteles, tiendas y estudios, que atentan contra más de un artículo de nuestros estatutos. ¿Soy yo el que tiene que hacer de policía?

b) Iván Cotado NO se niega a asistir a las reuniones con el Colegio

El mismo día en que recibo la primera carta certificada del Colegio, en la que se me instaba a abonar la mencionada tasa por el proyecto copiado, recibo una llamada telefónica de la Gerente del Colegio Oficial de Decoradores y Diseñadores de Interior de Galicia. No revelaré el contenido de esa llamada, pero sí la parte necesaria para justificar la falsedad de la afirmación que contradice el encabezado superior.

La mayor parte de la conversación gira en torno al mencionado artículo «Decorador no, diseñador de interiores», a pesar de que la llamada se justificaba en la tasa reclamada sobre el proyecto plagiado. Lo cual no deja de ser significativo, pues la Junta dice más tarde en sus cartas haber conocido el artículo tiempo después —recordemos que se trata de un artículo de 2013.

En cualquier caso, aguanto en la conversación, no con poco esfuerzo, insultos personales que prefiero no reproducir, y apreciaciones tales como «no tenéis ni… idea», refiriéndose al  artículo de marras, o «no decís más que tonterías en ese blog». Conviene aclarar que los comentarios desafortunados, por los que, repito, pido disculpas, son posteriores a esta conversación, y casi siempre respondiendo a identidades ocultas bajo un seudónimo.

Consideraría las opiniones de la Sra. Gerente muy respetables si no fueran acompañadas de insultos personales, pero claro, yo no tengo estatutos, y parece ser que desde el Colegio, más concretamente la Gerente del Colegio de Decoradores y Diseñadores de Interior de Galicia, sí puede insultar y calumniar sin temor a cometer «falta grave». A día de hoy, no he recibido disculpa alguna por su parte.

Así pues, mi única condición para asistir a las reuniones propuestas por el Colegio para zanjar el asunto, cuya ausencia provoca la obligatoriedad de «pedir disculpas en el blog», y la advertencia de que «en caso de no realizarlo, se procedería a imponer la sanción» (6 meses de inhabilitación); era que esta persona, la Gerente del Colegio de Decoradores y Diseñadores de Interior de Galicia, en caso de no pedir disculpas por sus insultos, no estuviera presente. Como esto no se dio en ningún caso, comuniqué al Colegio que no asistiría.

Por tanto, no me negué, ni me niego, ni me negaré, a asistir a una reunión con la Junta de Gobierno, ni con nadie que busque el dialogo y trabaje para y por esta profesión. Pero si me niego a sentarme en una mesa con una persona, pertenezca o no a la Junta, que me ha insultado y no se ha disculpado por ello.

[hr]

Mis disculpas

Pido también, además de al Colegio, disculpas a los lectores por este artículo, pues el cometido de este blog es hablar de interiorismo, no de mis problemas personales con el Colegio, aunque entiendo que todo lo que tiene que ver con el Colegio Profesional, tiene que ver con el diseño interior. Pero, ya que me disculpo por el formato de mis textos, de los cuales soy responsable, faltaría más, me siento en la obligación moral de defender mi honestidad y dignidad como profesional, y sobre todo como persona.

El Diseño de Interiores es mi vida, lucho y lucharé por esta divina profesión hasta que me muera. Apoyaré siempre, humildemente, desde mi posición, el trabajo honesto de profesionales cuyo esfuerzo va en esta dirección. Pero espero y deseo, que ningún estatuto o rancio corporativismo me impida opinar con respeto sobre lo que considere oportuno. Porque solo opinando se puede mejorar, y si ello conlleva que me sancionen sin poder ejercer mi profesión, pues adelante, lo cumpliré con orgullo y satisfacción.

Quizá me ha fallado el respeto, quizá no he estado acertado en las formas, y pido disculpas por ello. Pero la Institución Colegial, y la profesión, están por encima de las personas que la componen, o componemos —colegiados incluidos—. Y cuando alguien se equivoca, es sano y beneficioso para el colectivo, manifestarlo, analizarlo, sacar conclusiones, aprender de los errores, tomar viento nuevo y enderezar con frescura y diligencia el rumbo equivocado. Yo, el primero.

Espero que este artículo, de verdad, sirva para zanjar, perdonar, aunar esfuerzos y trabajar todos en la misma dirección. Por y para el diseño de interiores.

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