Frente al mar de Santa Cristina, en Oleiros, el Hotel Faranda Rías Altas renace con una renovación integral que mira al pasado para proyectarse al futuro.
Inspirado en la arquitectura gallega y en la energía de los destinos atlánticos, este proyecto de interiorismo hotelero redefine un icono costero sin borrar su memoria, potenciando la luz, las vistas y la experiencia del huésped.
«Un icono frente al Atlántico que renace con vocación contemporánea, sin perder su esencia.»
La intervención en el Hotel Faranda Rías Altas actualiza sus 4.600 m² respetando la estructura original y su arraigo en la costa de A Coruña. El objetivo no fue transformar por completo, sino reinterpretar estratégicamente el espacio para adaptarlo a las nuevas necesidades del sector hotelero, mejorando funcionalidad, eficiencia y percepción de marca.
La ubicación frente al Atlántico marca cada decisión de diseño. El mar se convierte en protagonista potenciando la entrada de luz natural mediante una nueva lectura de las carpinterías acristaladas, más limpias y abiertas. La iluminación artificial se resuelve principalmente con luz indirecta, pensada para acompañar el ritmo cambiante del día y reforzar la atmósfera serena del conjunto.
En el hall, el pavimento en damero blanco y negro aporta una elegancia atemporal que dialoga con la memoria del edificio. El mostrador exento en granito gallego, con sutiles detalles dorados, introduce sofisticación y continuidad histórica.
El salón de eventos, conectado visualmente con el vestíbulo, se abre al paisaje mediante acristalamientos en tres de sus fachadas, integrando el entorno en la experiencia interior. La continuidad del pavimento consolida su carácter distinguido, mientras que la zona de buffet se organiza con claridad para optimizar la operativa. Ventiladores de madera y mobiliario cálido suavizan la escala y aportan confort.
En las habitaciones, el diseño se centra en enmarcar las vistas y maximizar la luz natural. Maderas naturales, textiles neutros y blancos luminosos construyen un refugio equilibrado. Un dosel de madera aporta carácter y verticalidad sin recargar el ambiente, mientras que los baños abiertos refuerzan la continuidad espacial y permiten disfrutar del paisaje incluso desde la ducha.
Los pasillos, tradicionalmente concebidos como meros espacios de tránsito, se transforman mediante foseados en el techo que actúan como lucernarios contemporáneos. Este recurso suaviza la percepción de longitud y aporta una iluminación más amable, alineada con la atmósfera general del hotel.
La cafetería se redefine como espacio de encuentro abierto al entorno. La estructura se reviste en madera generando una retícula que organiza el espacio, acompañada de un pavimento cerámico de inspiración artesanal y una iluminación cálida. En el techo, una composición de luminarias esféricas blancas, suspendidas a distintas alturas y tamaños, evoca sutilmente las boyas flotando sobre el mar, reforzando la conexión marítima del proyecto. Las mesas se distribuyen entre zonas abiertas al ventanal con vistas a la playa y rincones más íntimos junto a la barra, ahora integrada en el nuevo lenguaje formal.
La renovación del Hotel Faranda Rías Altas trasciende lo estético. Es una estrategia de reposicionamiento en el sector hotelero gallego, que equilibra memoria y contemporaneidad para ofrecer una experiencia coherente, luminosa y profundamente conectada con el paisaje atlántico.
¡Larga vida a Hotel Faranda Rías Altas!
Fotografías realizadas por Héctor Santos-Díez.