Mini apartamento en Madrid Mini apartamento en Madrid
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Mini apartamento en Malasaña

En este coqueto y reducido apartamento de 28 m2 situado en el barrio de Malasaña (Madrid), nos planteamos en inicio si el tamaño podía, o no, condicionar el disfrute de una vivienda. La conclusión basada en la verdadera utilización de las tres dimensiones y en diseñar espacios con doble funcionalidad es obvia. “El ingenio no requiere metros cuadrados, sino buenas ideas.”

Es importante reseñar antes de continuar con la descripción del proyecto, que han sido bastantes los medios de prensa, tanto técnicos como generalistas, que se han interesado en este diseño de nuestro estudio. Al final del texto referenciamos alguno de los más destacados.

A pesar de la poca envergadura aparente del proyecto, ha sido un trabajo del que hemos aprendido y sacado muchas conclusiones positivas, demostrando que el interiorismo no debe limitarse a grandes actuaciones y que el trabajo a priori más humilde se puede convertir en un reto, que lo pequeño puede hacerse grande, que el ingenio e innovación debe estar siempre por encima de presupuestos, pero por encima de todo, hemos llegado a la conclusión de que en el mundo del diseño de interiores y la arquitectura… El tamaño no importa… ¿o sí?

La propietaria buscaba una vivienda totalmente personalizada y adaptada a sus gustos y forma de vida situada en pleno centro de Madrid, de ahí que la primera visita a un inmueble en el barrio de Malasaña no la asustase a pesar de su estado de abandono y deterioro.

Era consciente que entre la amplia oferta de viviendas “terminadas” y estandarizadas jamás encontraría algo que la encajase al 100%, de ahí que en todo momento visitase apartamentos “para reformar”, no importándole el estado original del mismo, sino las posibilidades de cara al futuro proyecto de reforma/acondicionamiento y su situación en la ciudad.

El espacio original se ha compartimentado en las mínimas piezas necesarias, baño y dormitorio. En este último un cerramiento móvil construido en vidrio translúcido con una guía superior oculta en el falso techo nos ofrece grandes posibilidades transformadoras, bien duplica/integra salón y dormitorio a la par que facilita la entrada de luz natural al interior sin restar intimidad, virtud del material seleccionado; bien independiza ambos espacios cuando sea necesario.

Se diseñó un armario de dimensiones considerables que alberga en uno de sus laterales un pequeño escritorio y zona de oficina. Rompiendo con la fuerte geometría predominante en el proyecto, unos troncos de árbol a modo de mesillas de noche introducen una pincelada orgánica y natural. La iluminación de las mismas se resuelve con lámparas de diferentes colores en contraste con el blanco nuclear predominante, que se descuelgan desde el techo acentuando la elevada altura del mismo, uno de los puntos a favor del espacio original.

En todo momento nos hemos valido del diseño interior para convertir unos pocos metros cuadrados en metros cúbicos bien aprovechados, trabajando y pensando en volumen más que en superficie.

En la parte central de la vivienda y zona de día confluyen salón-comedor y cocina, aunque cada estancia cumple una doble función, en contra de lo que suele ser habitual. Disponemos de muy poca superficie, de ahí que el mobiliario de la cocina también es el mobiliario del salón. La mesa de comedor oculta la cocina cuando ésta ha dejado de usarse y a su vez no ocupa el espacio que en ese momento se disfruta para otro menester.

En definitiva, el volumen funciona y se organiza en función de su uso, siendo el orden y la ambigüedad de elementos las armas que hemos usado para conseguirlo. Así mismo, la simplicidad de formas del mobiliario hace que las zonas no sean tan reconocibles por los elementos que tradicionalmente las identifican, tal y como pudieran ser una campana extractora o una vitrocerámica para reconocer una cocina o unas sillas alrededor de una mesa para reconocer un comedor.

En el baño, perimetralmente y en su parte superior se dispone un cerramiento en el mismo vidrio traslúcido del dormitorio, consiguiendo por una parte la entrada de la ansiada luz natural y por otra una gran sensación de amplitud. Hemos seleccionado un azulejo vitraico de 2×2 cm que nos facilitó convertir las paredes en pavimento con un simple giro a modo de media caña. Los sanitarios están suspendidos, dejando la superficie del suelo totalmente libre y sin rincones gracias a la geometría generada, todo ello en beneficio de la higiene y comodidad en cuanto a limpieza del espacio, siendo ambas variables de gran importancia para el diseño de la estancia.

A continuación os dejamos un par de vídeos sobre este proyecto: Mini apartamento en el barrio Malasaña, Madrid.

Antena 3. Programa 3D con Gloria Serra. Sección “Aquí si hay quien viva”.

 

Diseño mini-apartamento en Malasaña, Madrid.

También puedes ver el reportaje fotográfico completo en nuestra web.

Ver proyecto completo
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