La paradoja del VintageRecientemente, en el curso que estoy impartiendo sobre Diseño de Interiores hablaba con mis alumnos sobre los “nuevos” materiales de construcción -entrecomillo “nuevos” puesto que para los que nos dedicamos profesionalmente a estos menesteres, muchos de ellos ya han dejado de ser novedad hace tiempo- y no dejaba de sorprendernos la paradoja del vintage precisamente en un momento de gran desarrollo tecnológico.

Les comentaba que uno de los sectores que más ha evolucionado en los últimos años quizá fuera la industria del vidrio. A día de hoy disponemos de vidrios con la capacidad de hacerse transparentes o traslúcidos para garantizar la intimidad, vidrios acústicos para atenuar los ruidos, vidrios que combaten las condiciones climatológicas más extremas, vidrios táctiles, vidrios que soportan enormes temperaturas, etc, etc…

Incluso disfrutamos durante la clase de un vídeo en el que se presentaba una familia en lo que era una “vivienda del futuro”. Vivienda del futuro que también paradojicamente no contaba con ningún material ni método constructivo o similar que no se esté utilizando en la actualidad, en pocos casos eso sí. La tecnología, acabados y materiales con los que contamos nos capacitan para hacer cosas verdaderamente importantes y estamos desaprovechando ese potencial.

De camino al curso pensaba y así lo comentamos en clase, que no deja de ser paradójico este momento arquitectónico en el que nos encontramos. Precisamente cuando podemos disfrutar de todas esas novedades en cuanto a nuevos materiales y técnicas constructivas es cuando se convierte en tendencia la recuperación más extrema. Lo vintage que dirían otros o revival.

No deja de ser curioso que en un momento en el que la tecnología se pone a nuestro alcance nos de por abrazar el pasado y querer recuperarlo todo. Quizá tiene que ver con la mamarrachada del Low Cost que decía Orlando en uno de los post más polémicos del blog, o simplemente con el momento de escasez que vivimos. En todo caso, me produce cierta preocupación desaprovechar esta oportunidad para avanzar, y vaya por delante nuestra fobia hacia modas y corrientes.

El respeto por el pasado es más que necesario para definir un futuro. La evolución y la prosperidad nace de ese conocimiento y respeto por lo ocurrido y aprendido pero nuestra obligación es remar por una prosperidad y un nuevo aprendizaje. Creo que para eso estamos aquí como personas, independientemente de nuestra profesión. Esto no quiere decir que no se respete todo lo demás, al contrario, pero en mi opinión la evolución natural debe centrarse en el progreso y no tanto en el recuerdo.

Imagen: splorp via Compfight cc

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