Hoy he tenido la inmensa fortuna de conocer, y asistir a su charla en la Universidad de A Coruña, a una persona a la que admiro profundamente por su creatividad constante: el gran Ferran Adrià. Y he descubierto con agrado que la persona supera con creces al personaje.

Ferran Adrià dando lecciones de creatividad e innovación en A CoruñaAdrià desgranó de una manera sencilla su manual de innovación y creatividad pero advirtió que su caso no tiene por qué servir a todo el mundo y que la clave no está en el modelo, sino en la aplicación del mismo. “Muchas empresas saben lo que deben de hacer, pero no lo hacen.”

En este enlace puedes leer todas las claves de la charla, aquí nos vamos a detener únicamente en lo que tiene que ver con el diseño.

Ferran aprovechó una pregunta para aclarar que es un apasionado de la arquitectura y el diseño. Pero que la diferencia fundamental entre el diseño y la cocina es la libertad. “Mientras el diseño depende de la distribución en la cocina puedes -aunque no siempre- crear libremente”.

Para Adrià una de las claves de todo proceso creativo es la libertad. Cuando le preguntaron por las premisas que puso al arquitecto Enric Ruiz Geli a la hora de elaborar el proyecto de lo que será la sede de “la trasformación del Bulli”, la Bulli Foundation, Ferran respondió de manera rápida y rotunda: “Ninguna”. Si el creativo no tiene libertad no podrá crear, estará copiando.

“El éxito es efímero. Esta sociedad devora a los triunfadores”.

Otra de las claves para Adrià es la trasformación. Si quieres ser creativo has de estar dispuesto a transformarte continuamente, a replantearte el origen de las cosas. Desde la innovación se pueden reinventar los principios. El Bullí se replanteó la cocina tradicional y “decidimos darle una vuelta. Pensamos en la sopa de letras de toda la vida, y mediante nitrógeno líquido introdujimos la sopa dentro de las letras”.

Adrià se intuye inteligente y seguro de si mismo, “sólo así puedes superar las feroces críticas, muchas veces infundadas, que llegarán con el éxito”. Parece un hombre sencillo y generoso, no entiende que Lady Gaga cobre por sus canciones. “¿Para qué quiere más dinero?”.

Obsesionado con dejar un legado de sabiduría y creatividad a la gente. Un hombre tranquilo que sólo alza su defensa con la recurrente pregunta sobre qué hace la alta cocina para erradicar el hambre del tercer mundo. “La gente paga 100 euros por ir al fútbol y no pasa nada. Sin embargo cobras 300 euros por una comida en un restaurante -El Bulli- en el que 75 personas trabajan para 50 comensales, y te acusan de no ayudar al tercer mundo”.

Llegado este momento Adrià tenía dos opciones, “irme a casa con los bolsillos llenos, o invertir mi dinero -no habrá dinero público- en dejar un legado a la gente: la Bulli Foundation.

Por lo que a mi respecta, Sr. Adrià ha hecho usted más que nadie en el último siglo por la educación creativa del planeta. Ese ya me parece suficiente legado para estarle eternamente agradecido.

Y lo que venga a partir de ahora, gracias y bienvenido sea Don Ferran.

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