Tajo en las venas (mi post más difícil)
Cada madrugada del 31 de diciembre acostumbro a buscar un momento de intimidad para leer el poema Invictus de William Ernest Henley, no deja de ser otra confirmación más de que hago lo adecuado con mi vida. La noche de la pelea con el ficus lo volví a leer y decididamente puedo seguir afirmando que “Soy el amo de mi destino; soy el capitán de mi alma.”