No es mi intención escribir un artículo polémico pero algo me dice que este lo será, habida cuenta de la cantidad de «profesionales» que viven al calor de modas basadas en el desconocimiento haciendo uso de una cuidada manipulación de la historia.

Vintage, retro, o simplemente cutre. Bicicleta Bar, Bucarest (Rumanía)

Qué es Vintage

Veamos la etimología del término Vintage que presenta la Wikipedia:

Vintage es una palabra inglesa que proviene del anglo-normando vintage, y éste a su vez del francés antiguo vendage. Por su parte, vendage es una evolución de la palabra latina vindemia (de vīnum “vino” + dēmō “quitar”)…

… La utilización de esta palabra por las distintas bodegas para referirse a los vinos producto de sus mejores cosechas ha hecho que su significado haya derivado a todo producto antiguo de calidad.

Guía de Fases y Honorarios. Proyectos de Interiorismo Comercial. Iván Cotado Diseño de Interiores

El término se hizo popular en inicio para referirse a vinos de añadas de gran calidad y lógicamente bien conservados, tal como muestra la Wikipedia. Más tarde comenzó a utilizarse dentro del mundo de la moda para referirse a diseños o colecciones de grandes diseñadores, de mucho valor y en perfecto estado de conservación.

Ávidos de etiquetas, el término fue rápidamente acuñado y tergiversado por otros sectores del diseño entre los que se encuentra la arquitectura o el propio sector textil.

El vintage estuvo de moda un lustro atrás, y como todas las modas ya pasó —de moda, a pesar de que alguno/a todavía no se haya enterado—. Ahora, en la gran mayoría de casos en los que el vintage no se apoya en un sustento racional, desprende un olor rancio y evocador de la incompetencia más atrevida.

El verdadero vintage es una apuesta contundente por la calidad y el diseño a perpetuidad.

Si el vintage se ha comportado como una moda más es precisamente porque nunca llegamos a entenderlo. El vintage bien entendido y traído a nuestro campo es para muchos una verdadera filosofía de vida. Es re-construir un futuro, y no consumirlo. Es ser coherente con el planeta que nos ha sido cedido en préstamo. Es regalar una nueva vida a los objetos y valorarlos en su justa medida. En definitiva, el verdadero vintage es una apuesta contundente por la calidad y el diseño a perpetuidad.

Vintage, retro, o simplemente cutre. Bicicleta Bar, Bucarest (Rumanía)

Del vintage deriva una tendencia denominada Upcycling que quizá no ha calado fuertemente en España pero sí en otros países. El Upcycling consiste en recuperar objetos antiguos inútiles o en desuso para darles una nueva vida con una nueva utilidad diferente a la inicial.

Un buen ejemplo de Upcycling es este bar en Bucarest (Rumanía) diseñado por Alina Turdean al que pertenecen todas las imágenes de este artículo. El bar se llama Bicicleta (bicicleta en rumano) en honor a las piezas utilizadas como mobiliario y pertenecientes a antiguas bicicletas Pegas, una conocida marca rumana ya desaparecida.

Qué es Retro

El vintage recoge piezas del pasado de gran calidad y valor, de diseño contrastado y les otorga una nueva vida en el presente. Pero ya se sabe, donde hay un producto de éxito hay una imitación mundana y masiva.

Al calor comercial de la moda vintage y, como ya he dicho, utilizando el desconocimiento y creando confusión, nació otra moda mucho más efímera y cutre: la moda retro.

Recordemos la diferencia. Retro: objetos fabricados en el presente que evocan o imitan otros del pasado. Vintage: objetos del pasado de gran calidad y diseño que se recuperan y reutilizan en el presente.

Apoyarse en una moda sin justificación alguna en interiorismo comercial es una estafa para la sociedad.

Con la estética retro los mercados no desaprovecharon la oportunidad de subirse a la ola con una imitación del vintage superándolo básicamente en dos cuestiones:

  • Economía. Lo retro es tremendamente más económico que lo vintage. No hay diseño, se copia, se apuesta por diseños que ya han triunfado. La oferta es amplia, se puede fabricar con materiales y mano de obra barata, etc.
  • Producción y abastecimiento. Lo retro permite la fabricación en serie. Elimina el desabastecimiento y por tanto se puede vender siempre que exista demanda.

Vintage, retro, o simplemente cutre. Bicicleta Bar, Bucarest (Rumanía)

Ya sabes lo que pensamos de las modas en general y más en concreto en interiorismo comercial. Las modas, que no tendencias, conllevan un aborregamiento creativo que favorece la mediocridad e incide negativamente en el sector.

Apoyarse en una moda sin justificación alguna en interiorismo comercial es una estafa para el cliente e incluso para la sociedad. El plazo de amortización de cualquier negocio que requiera de un interiorista es siempre mayor al período de vigencia de una moda. Y el que dude de esto no tiene más que echar la vista atrás.

La frase «estética vintage» es una contradicción en sí misma y encierra un retorcido propósito comercial.

La confusión generada es tal que periódicos como el ABC se hacen eco de salones vintage como este celebrado en Valladolid en junio del año pasado, titulando de forma tan incoherente como «look vintage» y destacando frases tan incongruentes y carentes de sentido como «el secreto reside en darle un toque antiguo a lo moderno», o «la moda de nuestras abuelas vuelve a ser lo más buscado». Esto es retro, no vintage, pero claro, cuando queremos vender la burra por yegua ocurren estas cosas, o estas otras…

El siguiente texto aparece en el encabezado de la página web de una reputada empresa de mobiliario vintage —dicen ellos—, que no retro:

«Mobiliario Vintage: tenemos una pasión; el Vintage. Fabricamos y vendemos mobiliario de estilo vintage e industrial con diseños innovadores para proyectos de interiorismo y decoración en hostelería, instalaciones comerciales y oficinas».

Olé sus narices. Vintage fabricado bajo demanda. El colmo de la desvergüenza —o incompetencia. A saber—. El objetivo es, como ya he dicho, colarte la burra a precio de yegua.

El problema, como siempre, está en la transparencia, o mejor dicho, en la opacidad. El retro en sí, en general, no tendría por qué ser malo, salvo en interiorismo comercial por las causas ya descritas. El retro es malo cuando, como en los casos anteriores, se intenta vender como vintage.

Vintage, retro, o simplemente cutre. Bicicleta Bar, Bucarest (Rumanía)

Recuerda, lo retro es actual y conlleva una copia, una simple imitación del pasado, con todas las connotaciones negativas que conlleva el simple hecho de copiar. Lo vintage es una actitud ante la vida, una filosofía existencial que por cierto nos vendría de perlas en los tiempos que corren de haberla entendido correctamente.

Qué es cutre

Lo vintage, o el upcycling pueden tener una razón de ser en un determinado momento o proyecto como vimos en el ejemplo del Bicicleta Bar en Bucarest. Hay un público urbano juvenil identificado con nuevas tendencias «guilt free» —esta sí es una tendencia fuerte— que reclama este tipo de espacios, y tiene sentido ofrecer respuesta utilizando herramientas a nuestro alcance.

Pero utilizar herramientas de este tipo, o de cualquier otro, de manera atemporal y de forma totalmente gratuita, sin análisis ni justificación alguna, es una clara muestra de negligencia profesional. Y una cutrez.

Pero todavía es más cutre la situación cuando, encima, utilizamos una simple imitación para malinterpretar el pasado subiéndose a una tendencia que, por si fuera poco, ya se encuentra obsoleta en la actualidad.

Los diseñadores de interiores estamos aquí para ofrecer respuestas, solucionar problemas o sacar el máximo beneficio de una situación de partida. Mal está la profesión y qué justitos vamos de creatividad cuando la solución aportada por el interiorista se basa en imitaciones o en la implantación de una moda o tendencia de manera atemporal o injustificada —nótese que no es lo mismo moda que tendencia, pero en este caso ambas vienen a cuento.

Imágenes del post: Facebook de Bicicleta Bar (Bucarest) diseñado por Alina Turdean.

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