Tienes miedo, empresario. Pero lo importante no es constatar que tienes miedo, sino conocer su origen y combatirlo. El miedo es la angustia ante un daño real o imaginario provocado por una pérdida. Tenemos miedo a la pérdida, ya sea personal o material. Y esto es lógico porque si hay algo cierto es que todos sufriremos alguna pérdida por el dichoso Covid-19. Espero que tu pérdida no sea personal, aunque ya vemos que esto es difícilmente controlable, pero de lo que puedes estar seguro es de que la pérdida será al menos material.

Ahora te hablo a ti, empresario, que lo has arriesgado todo por tu negocio. Que has gastado hasta la energía que no tenías por tu empresa. Que te has endeudado. Que has creado una marca y un modo de vida, que has generado trabajo y riqueza de la nada. Te hablo a ti, empresario, que has luchado, que te has partido la espalda, que has llorado, que has sufrido y sudado para conseguir lo poco o mucho que tienes, y que te hacía inmensamente dichoso.

Y todo ello para que ahora venga un gilipollas como yo a decirte que tienes miedo porque lo vas a perder todo.

Pues sí, por eso tienes miedo. Por eso todos tenemos miedo. Porque vamos a perder algo. Pero el miedo es sano porque dispara el estado de alerta. Un estado en el que vivimos con inevitable angustia porque desconocemos el futuro. No sabemos qué sucederá pero sabemos que algo perderemos, y la incertidumbre es el peor enemigo del empresario.

Bien, tenemos miedo. ¿Pero a qué tenemos miedo? ¿Qué es exactamente lo que vamos a perder?

¿A qué tenemos miedo y cómo podemos volverlo a nuestro favor?

Cada uno debe indagar y precisar de dónde provienen sus propios miedos, pero seguramente hay algo en esta situación que los resume todos: el statu quo.

Tenemos miedo a perder el statu quo del que disfrutábamos hace 4 semanas. Si hay algo más que demostrado en el ser humano es que tiende a la comodidad, a mantener su estado de confort por encima de todas las cosas. Esto es uno de los grandes disparadores de conflictos personales y grupales, el mantenimiento de statu quo.

Y esto es lo que vamos a perder, el statu quo previo al Covid-19. Puedes estar seguro. A esto tenemos miedo. Algunos incluso mejorarán. Muchos empeorarán. Pero la incertidumbre hace que todos tengamos miedo. Sin embargo, todos nos veremos obligados a evolucionar y adaptarnos a una nueva situación. Y esto, precisamente esto, la seguridad y certeza del cambio de statu quo, es lo que tememos. pero también es lo que debería convertir el miedo en acción. Es una ventana de oportunidad.

Aquí es donde me gustaría utilizar la manida reflexión de Albert Einstein que habrás leído en multitud de panfletos y frases de osos amorosos. Si eres capaz de interiorizarla desde la perspectiva anterior tomarás la delantera, te colocarás a la cabeza de un pelotón que está a punto de estirarse y provocar cortes definitivos. Los que actuen puede que lleguen a la meta. Da igual el orden. Los que se queden pensando en el statu quo perdido desaparecerán. Ni siquiera acabarán la carrera.

Tómate 5 segundos para leer esto detenidamente:

«No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla».

Empresarios, es nuestro momento

Estamos en plena carrera. Hace 4 semanas no habíamos llegado a la meta, tan solo era una falsa ilusión. Ahora todo ha cambiado. Llegó el momento de la verdad. Llegó el momento de demostrar lo que vales. La carretera se va a poner cuesta arriba y los mejores van a empezar a tirar. El ritmo será endemoniado y nadie se acordará de tus méritos anteriores. Lo hecho hecho está pero quedó atrás. Tan solo importa la carretera que tienes por delante.

Empresario, no tengas miedo porque no hay nada que perder. El statu quo, que era todo lo que tenías, ya está perdido. Ya NO lo tienes, tienes otro diferente. Acéptalo. Ámalo. No hay vuelta atrás. Lo que debes tener es actitud y fuerza. Pero eso no ha de darte miedo porque las tienes, puedes estar seguro. ¿Sabes por qué? Porque ya lo has demostrado. Porque tienes experiencia. Tienes barro en las botas. Tienes kilómetros a tu espalda. Ya lo has hecho una vez y puedes hacerlo otra. Pero solo lo conseguirás si aceptas el cambio y te pones a pedalear con fuerza. Con fuerza y con inteligencia.

A mí me pone este momento. Es momento de rediseñarlo todo. Es momento de cambios. Es nuestro momento, empresario. Sin duda.

Se avecinan días donde el INteriorismo EStratégico será más estratégico que nunca. El diseño interior inteligente, el buen diseño, conseguirá que los empresarios más decididos tomen la delantera y destaquen sobre su competencia de manera sustancial. El diseñador estratégico será una pieza fundamental en el próximo escenario de estrechez. El buen diseño se convertirá en la palanca comercial más eficiente para el periodo de cambios que se avecina.

No hay mejor compañero para este nuevo viaje que el INteriorismo EStratégico. El pensamiento creativo ha demostrado su eficiencia en periodos de bonanza. Si todos aceptábamos en la era pre-covid que sin diseño inteligente las posibilidades de éxito empresarial eran muy reducidas, imagina lo que puede hacer por ti el diseño sensato y fundamentado en estos momentos.

Nos llevó algo más de 10 años salir de la crisis de 2008, pero los líderes de hace unos días comenzaron a gestarse en aquel momento. Los primeros que aceptaron el cambio y apostaron por una nueva situación salieron reforzados y se convirtieron en referentes. Cierto es que había mucho diseño superficial en aquellos momentos, mucho diseño estético, ostentación, ego, gasto desmedido… Y así nos fue. Pero ahora sabemos quién cabalga el caballo ganador. El buen diseño no es un gasto, es tu mejor inversión. Y en estos momentos tu mejor aliado para liderar al cambio.

Es probable que nos lleve otros 10 años salir de esto. Pero desde luego aquel que se empeñe en mantenerse como estaba hace unos días no saldrá. Los tibios y neutrales también se quedarán atrás. Y los que realmente acepten el cambio, se sienten a trabajar, sean creativos, sepan esperar su momento y actúen en consecuencia, serán los líderes del mañana.

Empresario, es el momento del diseño estratégico. #EsNuestroMomento

Imagen: Escultura Federico Martín Bahamontes by Eduardoasb / CC BY-SA

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